Mis sueño por ver las Auroras Boreales

Después de mucho pensar y planear el siguiente destino de viaje, decidí que ir en busca de mis primeras Auroras Boreales sería lo que haría de este siguiente viaje uno inolvidable.

En esta ocasión contábamos con 14 días para escaparnos de la rutina del trabajo y andaba en busca de una nueva experiencia, me puse a investigar todo lo que hay que investigar del fenómeno de las luces del norte o auroras boreales.

Decidimos probar suerte en Canadá, había muchas razones para esta decisión, la primera era que tenía pocos días de haber regresado de un viaje a Irlanda y ya no quería volver ha hacer un vuelo largo para nuestro siguiente destino, el vuelo de la Ciudad de México a Vancouver es de aproximadamente 6 horas (entre 4 y 6 horas menos de vuelo que a un destino en europa)

La segunda razón era que yo tenía muchas ganas de volver a Canadá, viví en un lugar llamado Oakville en Ontario cuando tenía 15 años y lógicamente desde ese entonces he estado enamorada del país y lo considero mi segundo hogar, así que por fin, después de 17 años volvería.

Y la tercera razón fue que quería convertir este viaje en uno en donde íbamos a vivir una experiencia única, buscaba algo más allá de museos y recorridos, así que así fue como comenzó todo.

 

Habiendo decidido el país en donde íbamos a ir en busca de las auroras boreales, tocaba informarnos sobre los diferentes sitios a los que podríamos ir para poder verlas.

Las Auroras Boreales ocurren con más frecuencia dentro de una franja de 2500 kilómetros de radio con el centro del polo norte.

En esta ocasión decidimos ir al territorio de Yukón, fue la decisión más acertada que pudimos tomar, nos encantó.

Decidimos contratar a una empresa para que nos guiara en la búsqueda y fotografía de las auroras boreales ya que sabíamos de antemano que no era fácil fotografiarlas y que el avistamiento de auroras al tratarse de un fenómeno natural podríamos no tener suerte y a pesar de que pasamos 5 días en Whitehorse con 4 noches gélidas de expedición en busca de suerte.

Había una posibilidad nada remota de que no las viéramos, el pronóstico no era el mejor, los guías nos dijeron que habían visto muy pocas auroras en esa temporada, pero esto no nos desilusionó, al contrario creíamos que nosotros traeríamos suerte y que creen….

Así fue, nuestra primer noche y tuvimos un espectáculo de luces desde el minuto 1 que llegamos al área a donde nos llevó la empresa a ver auroras, era un sitio retirado de Whitehorse, Canadá aproximadamente unos 40 minutos en carro, para tratar de evitar la contaminación lumínica causada por la ciudad.

Llegamos al sitio, poniendo un pie bajó del camión y nos dimos cuenta que muy tenues pero ya estaban las auroras, casi no perceptibles al ojo humano.

Yo decidí comenzar a hacer fotos, había leído muchos tutoriales y visto muchos videos en donde intenté aprender un poco de como fotografiar Auroras Boreales, de hecho antes de emprender esta aventura decidí comprar mi primer cámara «profesional» únicamente para poder capturar el momento tan esperado, (como no soy muy autodidacta que digamos, si no todo lo contrario todo lo que había aprendido lo olvidé al momento de tomar fotos).

 

Auroras Boreales en Liz de viaje por el mundo

 

Poco a poco las auroras fueron viéndose con más intensidad y más intensidad, hasta que llegó un punto en donde el cielo simplemente tenía olas bailarinas de tonos verde y un poco de morado.

No podía creerlo, el frío era mucho, al grado de que la respiración se congelaba después de pasar muy poco tiempo al aire libre.

Las pestañas y las lágrimas de emoción también se congelaban, pero no pude pasar ni un minuto dentro de las cabañas que había en el lugar, sentía que no podía perder ni un solo minuto de ese espectáculo, intenté con mi mayor esfuerzo hacer la mayor cantidad de fotos posible, la verdad no con muy buenos resultados.

(Ahora estoy tomando un curso de fotografía no llevo muchas clases pero creo que ahora entiendo que estuvieron sobre expuestas mis fotos)

 

Auroras boreales en Liz de viaje por el mundo

 

Eran las 3 am y estábamos por subir al camión que nos iba a llevar de regreso al hotel. Yo estaba tan emocionada que podría haberme quedado más tiempo, lo cierto es que ya no se veían las luces en el cielo y además yo estaba muy congelada, los dedos no los sentía debido a la baja temperatura y que tomando fotos un guante ligero no es suficiente para protegerte.

El regreso a Whitehorse se me hizo eterno, ahora sí ya sentía mucho el frío que subía por mis pies hasta la cabeza y dolían los huesos. La poca calefacción del camión no era suficiente para calentarte. Regresamos al hotel a darnos una ducha rápida con agua hirviendo para ver si podíamos entrar en calor, lo cual funcionó y pudimos dormir el resto de la madrugada apresar de tanta emoción.

Auroras Boreales en Liz de viaje por el mundo